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Investigadores de batas y botas descubren a la Rana de Cristal de Mashpi

Curiosidad, rigurosidad científica y grandes compromisos con el Chocó Andino resumen el proceso de descripción de Hyalinobatrachium mashpi, otra especie única de nuestra reserva.

Por Diana Troya

¿Qué viene a tu mente cuando escuchas que el Ecuador es un país MEGA-diverso?, seguramente piensas en el sinnúmero de formas, colores y olores de plantas, animales y hongos, que habitan en el país. Probablemente, conoces a varios de estos seres con los que compartimos el mar, los bosques, ríos y páramos de este pequeño y mágico territorio. Sin embargo, sabemos poco sobre el trabajo y la responsabilidad que implica estudiar y clasificar la vida, que nos posiciona como uno de los países más biodiversos del mundo. Para hacernos una idea, en el Ecuador hay un 20% más de especies de animales y plantas que en Estados Unidos, en un territorio 35 veces más pequeño.

Número de especies de Ecuador y Estados Unidos

Curiosidad, rigurosidad científica de muchos investigadores y grandes compromisos con la biodiversidad resumen el proceso de describir una nueva especie. Hoy escogemos contarte una parte de esta gran investigación donde se describe a la hermosa y única Rana de Cristal de Mashpi (Hyalinobatrachium mashpi).

A finales del 2014, Jaime Culebras, biólogo y fotógrafo, junto a Carlos Morochz, en ese entonces director de Investigación y Biología de Mashpi Lodge, salieron a una caminata nocturna, ignorando la lluvia que caía sobre los exuberantes bosques de la reserva de Mashpi. Después de unas horas de recorrido, por laderas empinadas de riachuelos cristalinos, la luz de su linterna hizo resplandecer el cuerpo de un animal de no mas de 2cm. Era una ranita verde y cristalina, a la que habían visto anteriormente y que hasta el momento nadie podía identificar con seguridad. Esto ya era una señal importante porque tanto Jaime, amante y especialista de anfibios y reptiles, como Carlos con muchos años de experiencia en Mashpi Lodge, conocían muy bien estos bosques y sus habitantes. Entonces, para ellos ver algo diferente era una pista de que podría ser una nueva especie.

La intriga y emoción al regresar de esa caminata –parte de un monitoreo en la zona– llevaron a varias salidas más en el 2014 y 2015. Durante estos años la meta de todos los investigadores fue recolectar la mayor cantidad de datos sobre esta elusiva rana, que justifiquen los análisis posteriores y así verificar si se trataba de una nueva especie para estos bosques.

“La cosa es que es una ranita bastante elusiva, si no está lloviendo ufff no la vas a encontrar. Es un animal que puede estar muy alto. Yo en una de las últimas salidas, en la Reserva Tayra, encontré un a 10 u 11 metros. Yo me tuve que trepar a una pared y desde ahí yo la veía muy muy arriba, ahí en el canopy”

Jaime Culebras

Finalmente, en el 2019 los investigadores consiguieron grabar el canto y así completar el rompecabezas.

“En mi última noche, después de haber estado 10 años y medio en Mashpi, le dije a Jaime ‘esta noche vamos a encontrar una nueva especie’. Yo estaba convencido de que lo que nos faltaba aclarar era si la especie de Hyalinobatrachium de la parte alta de la reserva era una nueva especie. Decidimos ir muestrear en el Río San Vicente. Mientras caminábamos le decía a Jaime ‘esto no puede ser un grillo, es imposible que sea un grillo […] este no es el comportamiento de un grillo debe ser una rana”

Carlos Morochz

Con los datos de campo completos y todas las pistas señalando a que era una nueva especie, se realizaron los análisis genéticos. El trabajo articulado de instituciones privadas con la academia podría contribuir con una especie más, a la gran lista de diversidad, de los bosques del Distrito Metropolitano de Quito y del Ecuador. Mashpi Lodge, Fundación Futuro, Universidad San Francisco de Quito, Universidad de California Berkeley, Universidad de Berna, Photo Wildlife Tours y Tropical Herping aunaron esfuerzos para llevar a cabo esta investigación. Es excepcional que en pleno siglo XXI, los bosques cercanos a la ciudad más poblada del país, nos sigan sorprendiendo. Los bosques de las estribaciones del Noroccidente de Pichincha, en especial los bosques protegidos como los de Mashpi y Tayra son un patrimonio natural y un laboratorio vivo de especiación inigualables.

Finalmente, los análisis de cantos, ADN y morfología liderados por el autor princial de la publicación Juan Manuel Guayasamin de la Universidad San Francisco de Quito y Becca Brunner, estudiante de PhD de University of California at Berkeley, corroboraron las sospechas sobre esta ranita. Sin embargo, lo que se pensó como una nueva especie, resultaron ser dos cercanamente relacionadas, pero distintas: una de la Cordillera del Toisán y otra de Mashpi, separadas por el valle del río Guayllabamba.

¡Esta es la maravilla de la especiación!

Para entender mejor este proceso evolutivo, imaginemos una población de ranas que hace mucho tiempo habitaba el mismo territorio. Por procesos geológicos milenarios, de repente se separan y ahora tenemos una población del un lado del río y otra del otro. Estos eventos geológicos, en una geografía tan compleja como la de los Andes, hace que las dos poblaciones pierdan el contacto entre ellas por muchos años hasta que se diferencian, al punto que su genética se diferencia. La especiación en los Andes, además de intrigante, es muy importante porque genera endemismo. Es decir, estas especies viven en áreas geográficamente restringidas y las vuelve altamente vulnerables a cualquier cambio en su hábitat.

“¡Los Andes son una fábrica de especies! En cada quebrada puedes encontrar algo nuevo, único, irrepetible. No existe un lugar con tanto endemismo, diversidad y belleza.”


Juan Manuel Guayasamín

Durante cerca de 8 años de recolección, análisis y publicación de datos muy interesantes, varias personas se sumaron al grupo de investigación. Uno de ellos es Anderson Medina, quien en el 2015 entró a trabajar a Mashpi Lodge a sus 19 años de edad, como asistente de investigación. Con muchas ganas de aprender, Anderson se involucró en las expediciones para monitorear a esta ranita. Su trabajo lo ha convertido en coautor de la descripción de la Rana de Cristal de Mashpi, junto a científicos nacionales e internacionales. Las personas que conocen a Anderson desde sus inicios en Mashpi, lo describen como un muchacho inquieto, que acompañaba a los investigadores por su propia iniciativa y poco a poco fue adquiriendo conocimientos sobre biología e investigación. Anderson ahora es investigador de planta en Mashpi Lodge, y es un aliado importante del equipo de trabajo de la Fundación Futuro.

“Yo entré a Mashpi Lodge, como asistente de Carlos, para el Proyecto de cámaras trampa y ahora soy investigador aquí. Yo soy de la comunidad de Pachijal, soy de aquí nativo y me conozco la reserva de pies a cabeza.”

Anderson Medina

El descubrimiento de esta nueva especie sin duda es importante para la ciencia y para el país. Muestra la importancia del trabajo articulado entre academia e instituciones locales, para seguir sumando evidencias sobre la importancia de proteger la biodiversidad y endemismo de los bosques del Chocó Andino. La investigación, además, puede brindar nuevas oportunidades para las y los jóvenes locales de vincularse con su territorio y generar un modo de vida a través del conocimiento y protección de su hogar. Finalmente, la investigación inspira y nutre compromisos personales e institucionales con la biodiversidad y su conservación. Por eso, la Fundación Futuro prioriza el trabajo conjunto con la academia enfocado en conocer, monitorear, respetar y proteger la vida de los bosques que nos rodean.

Felicitamos a todos los investigadores por su artículo científico publicado en la revista PeerJ: Juan M. Guayasamín, Rebecca M. Brunner, Anyelet Valencia-Aguilar, Daniela Franco-Mena, Eva Ringler, Anderson Medina Armijos, Carlos Morochz, Lucas Bustamante, Ross J. Maynard and Jaime Culebras. Lo puedes encontrar

https://peerj.com/articles/13109/

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